Reconstruimos la mama de una paciente de mediana edad tras vencer un cáncer de pecho

Hola a todos. Hoy quiero hablaros de un caso reciente que he tenido el placer de operar y que ha llenado mi alma de buenas vibraciones. Realizar una cirugía siempre supone un motivo de satisfacción para mí, pero la satisfacción que sentí con la cirugía realizada este pasado sábado llena mi espíritu empujándome a dar lo mejor de mí mismo. 

Este sábado tuvimos el honor de operar a una paciente que recientemente superó un cáncer de mama. Os contaré detalladamente cómo fue el proceso de contacto, planificación de la cirugía y acto quirúrgico.

Hace cerca de dos meses la paciente, cuyo nombre no escribiré para preservar su intimidad, vino a verme desde lejos. Al sentarse frente a mí en mi clínica de cirugía plástica en Valencia, me contó una realidad desoladora. Esta mujer de mediana edad había sufrido un agresivo cáncer de pecho que la había privado de una de sus mamas. Tras el tratamiento correspondiente y el tiempo de recuperación, la paciente logró vencer esta terrible enfermedad que a tantas mujeres afecta.

Comenzó entonces su periplo por diferentes clínicas para encontrar un cirujano que reconstruyera su pecho. Ella deseaba volver a lucir escote, salir a cenar con su marido sintiéndose bella y femenina y, sobre todo, borrar de su cuerpo el recuerdo amargo que el cáncer se había encargado de dibujar en ella.

No fueron uno ni dos los doctores que amablemente invitaron a la paciente a la resignación de quién poco puede hacer por mejorar su estado. Tras visitar las consultas de numerosos cirujanos plásticos privados en diferentes ciudades de Europa así como en nuestro país, el ánimo de la paciente comenzó a decaer. Los especialistas no daban a esta mujer una solución a su estado, más bien la invitaban a “acostumbrarse” a su nuevo físico, suponiendo esto, como es lógico, una tremenda tristeza para la paciente.

Fue entonces cuando otro especialista médico le habló de nuestra clínica de cirugía plástica en Valencia. Una nueva esperanza se abrió en la protagonista de esta historia. De nuevo volvió a recorrer kilómetros esperando una noticia positiva a la que aferrarse, ese “Sí puedo operarte” que tantos ánimos y esperanzas le daría, y que tanto ansiaba escuchar.

Y tras conocer su caso, conocerla a ella, y ver opciones, la respuesta por mi parte fue, por supuesto, Sí.

La paciente quería operarse cuanto antes, por lo que rápidamente mi equipo y yo comenzamos a trabajar para que así fuera. Mi enfermera instrumentista Lucía se encargó de todas las pruebas y controles previos necesarios para realizar la cirugía. Mientras tanto, mis compañeras Alma y Gema gestionaron todos los papeles del área administrativa.

Ya en quirófano, y junto a mi colega Cristhian Klenner, realizamos una reconstrucción mamaria con colgajo latissimus dorsi pediculado más implante MOTIVA RSF 500Q, pexia contralateral para simetría de proyección y volumen con MOTIVA RSD 380Q. La cirugía fue según lo esperado y no presentó ninguna complicación para la paciente.

Tras permanecer cinco días hospitalizada, hace escasas horas tuve el placer de darle el alta. La alegría de su rostro lo decía todo. Queda pendiente una segunda cirugía para reconstruir su pezón y realizar el tatuaje de areola, cirugía sencilla que realizaremos en nuestra propia consulta. 

El pecho de esta paciente ha cambiado, pero su vida también. Nunca olvidaré su sonrisa al subir de quirófano y despertar, esos momentos que me regala mi profesión bien merecen todo.

Sigamos cambiando vidas.

Doctor Centeno.

 

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